Los ensayos
Los ensayos Los nacimientos de todas las cosas son débiles y delicados. Por eso, hay que tener los ojos abiertos en los inicios, pues, así como en su menudez no se descubre el peligro, cuando ha crecido no se descubre ya el remedio.[91] Habría encontrado un millón de obstáculos, todos los días, más difíciles de digerir, en el curso de la ambición, de lo que me ha sido difícil atajar la inclinación natural que me conducía a ella:
iure perhorrui
late conspicuum tollere uerticem.[92]
[con razón he temido atraer las miradas
desde lejos con mi cabeza alzada].