Los ensayos
Los ensayos Vemos en los libros de historia que muchos padecieron este temor. La mayoría tomaron la opción de enfrentarse a las conjuraciones que se tramaban contra ellos mediante la venganza y los suplicios. Pero veo a muy pocos a quienes este remedio les fuera útil; la prueba está en tantos emperadores romanos. Quien se halla en este peligro, no debe esperar gran cosa ni de su fuerza ni de su vigilancia. ¡Qué difícil es, en efecto, protegerse de un enemigo que se oculta bajo el semblante del más servicial de los amigos, y conocer las íntimas intenciones y pensamientos de quienes nos acompañan! Por más que emplee naciones extranjeras en su guardia, por más que se rodee siempre de una hilera de hombres armados, cualquiera que desprecie su propia vida se apoderará siempre de la de otros.[11] Y, además, la continua sospecha, que lleva a un príncipe a dudar de todo el mundo, ha de ser para él un tormento extraordinario.