Los ensayos
Los ensayos Es cosa notable haber podido dar tal orden a las meras figuraciones de un niño que, sin alterarlas ni extenderlas, produjera con ellas los más hermosos efectos de nuestra alma.[5] No la representa ni elevada ni rica; la representa tan sólo sana, pero ciertamente con una salud muy vivaz y neta. Mediante estos elementos vulgares y naturales, mediante estas fantasÃas ordinarias y comunes, sin turbarse ni dejarse llevar, fraguó no sólo las más ordenadas, sino las más altas y vigorosas creencias, acciones y costumbres que jamás hayan existido. c | Es él quien hizo volver del cielo a la sabidurÃa humana, donde perdÃa el tiempo, para restituirla al hombre, en el cual radica su tarea más justa y más laboriosa.[6] b | Vedle litigar ante sus jueces, ved con qué razones aviva su valor en los azares de la guerra, qué argumentos refuerzan su resistencia contra la calumnia, la tiranÃa, la muerte, y contra el mal genio de su mujer. Nada de ello procede del arte y de las ciencias. Los más simples reconocen sus medios y su fuerza; no es posible ir más atrás ni más abajo. Le hizo el gran favor a la naturaleza humana de mostrar hasta qué punto llegan sus fuerzas.