Los ensayos
Los ensayos b | EscribÃa esto aproximadamente cuando una fuerte acometida de nuestros tumultos se estancó, durante muchos meses, con todo su peso, justo sobre mÃ. Por un lado, tenÃa a los enemigos a mis puertas; por otro lado, a los merodeadores, peores enemigos[23] c | —non armis sed uitiis certatur[24] [no se combate con las armas sino con los vicios]—; b | y sufrÃa toda suerte de abusos militares a la vez:
Hostis adest dextra laeuaque a parte timendus,
uicinoque malo terret utrumque latus.[25]
[Tengo un enemigo terrible a mi derecha y a mi izquierda;
ambos flancos amenazan con un mal inminente].
¡Monstruosa guerra! Las demás actúan hacia fuera; ésta, incluso contra sà misma. Se corroe y destruye con su propio veneno. Es por naturaleza tan maligna y destructiva que se arruina a sà misma al mismo tiempo que arruina lo demás, y se desgarra y destroza por su propia rabia. La vemos más veces disolverse por sà misma que por carencia de algo necesario, o debido a la fuerza enemiga. Toda disciplina la rehúye. Viene a curar la sedición y rebosa de ella. Pretende castigar la desobediencia y da ejemplo de ella; y, entregada a la defensa de las leyes, representa su papel de rebelión en contra de las suyas propias.[26] ¿A qué punto hemos llegado? Nuestra medicina conlleva infección: