Los ensayos
Los ensayos b | PreferirÃa ser un entendido en mà mismo a serlo c | en Cicerón.[42] b | Con mi experiencia sobre mà me basta para hacerme sabio, si fuese buen estudiante. Quien confÃa a su memoria el exceso de su cólera pasada, y hasta qué extremo le arrebató esa fiebre, ve la fealdad de tal pasión mejor que en Aristóteles, y concibe un odio más justo por ella. Quien se acuerda de los males que ha sufrido, de aquellos que le han amenazado, de los leves motivos que le han empujado de una situación a otra, se prepara de este modo para los cambios futuros, y para el reconocimiento de su condición. La vida de César no nos ofrece más ejemplo que la nuestra; imperial o común, sigue siendo una vida a la que afectan todos los accidentes humanos. Limitémonos a escuchar nuestra experiencia: nos decimos todo aquello de lo que tenemos necesidad fundamental. Quien recuerda haberse equivocado tantas y tantas veces por culpa de su propio juicio, ¿no es un necio si no empieza a desconfiar de él para siempre? Cuando la razón de otro me demuestra la falsedad de una opinión, más que aprender lo nuevo que me ha dicho, y esta ignorancia particular —serÃa una escasa adquisición—, aprendo en general mi debilidad y la traición de mi entendimiento; y extraigo de ahà la reforma de todo el conjunto. En todos mis demás errores, hago lo mismo, y experimento con esta regla un gran beneficio para la vida. No miro la especie y el individuo como una piedra en la que hubiera tropezado; aprendo a temer mi andadura en todo, y me aplico a ordenarla. c | Aprender que se ha dicho o cometido una necedad, no es más que eso. Debe aprenderse que uno es sólo un necio, instrucción mucho más amplia e importante. b | Los pasos en falso que mi memoria con tanta frecuencia ha dado, en el momento mismo en que más segura está, no se han perdido inútilmente: por más que ahora me jure y me dé seguridades, me echo a reÃr; la primera objeción que se opone a su testimonio me deja en suspenso, y no osarÃa fiarme de ella en una materia grave, ni avalarla en algo que afecte a otro. Y, si no fuera porque lo que yo hago por falta de memoria, los demás lo hacen todavÃa más a menudo por falta de palabra, en cuestiones de hecho adoptarÃa siempre la verdad de la boca de otro antes que de la mÃa. Si cada cual espiara de cerca los efectos y las circunstancias de aquellas pasiones que le dominan, como yo lo he hecho con aquella a la que caà en suerte, las verÃa venir y atenuarÃa un poco su Ãmpetu y su carrera. No siempre nos saltan al cuello de improviso; hay en ellas amenazas y grados: