Los ensayos
Los ensayos Nada debemos recomendar tanto a la juventud como la actividad y la vigilia. Nuestra vida no es sino movimiento. Me cuesta ponerme en marcha y soy tardío en todo: para levantarme, para acostarme y para las comidas. Por lo que a mí respecta, la mañana no empieza hasta las siete, y, allí donde gobierno yo, no almuerzo antes de las once, ni ceno hasta pasadas las seis. Alguna vez he atribuido la causa de las fiebres y de las enfermedades en que he caído a la pesadez y el entumecimiento que el largo sueño me había producido; y siempre me he arrepentido de volverme a dormir por la mañana. c | Platón aborrece más el dormir en exceso que el beber en exceso.[123] b | Me gusta dormir duro y solo, incluso sin mujer, al estilo real, con bastante abrigo. Nunca me calientan la cama, pero, desde que me he hecho viejo, cuando lo necesito, me dan unos paños para calentar los pies y el estómago. Al gran Escipión le reprocharon que dormía demasiado, no por otra razón, a mi juicio, que a la gente le fastidiaba que fuera el único en quien no había nada digno de reproche.[124] Si me tratan con algún esmero, es antes en el dormir que en ninguna otra cosa; pero cedo c | y me acomodo b | en general, como cualquier otro, a la necesidad. El dormir ha ocupado gran parte de mi vida, y continúa ocupando, a mi edad, ocho o nueve horas de un tirón. Me es útil sustraerme a esta inclinación perezosa, y me va evidentemente mejor. Siento un poco el impacto del cambio, pero termina en tres días. Y apenas veo a nadie que viva con menos cuando es preciso, y que se ejercite con más firmeza, ni a quien los trabajos de la guerra pesen menos. Mi cuerpo es apropiado para una agitación firme, pero no vehemente y súbita. Ahora rehuyo los ejercicios violentos y que me hacen sudar: mis miembros se cansan antes de calentarse. Aguanto de pie un día entero y no me canso de pasear; pero por la calle, c | desde niño, b | sólo me ha gustado montar a caballo; a pie me lleno de barro hasta las nalgas; y la gente pequeña se expone, por las calles, a ser atropellada c | y golpeada con los codos b | por falta de presencia. Y me ha gustado descansar, acostado o sentado, con las piernas tan altas o más que el asiento.