Los ensayos
Los ensayos b | Parece que el relajamiento y la facilidad honran a las mil maravillas, y convienen más, al alma fuerte y noble. Epaminondas no consideraba que ponerse a bailar con los muchachos de su ciudad, c | a cantar, a tocar música, b | y aplicarse a estas tareas con atención, fuesen cosas que vulnerasen el honor de sus gloriosas victorias y la perfecta reforma del comportamiento que le era propia.[186] Y, entre tantas acciones admirables de Escipión c | el Viejo, personaje digno de ser creído de origen celeste,[187] b | nada le confiere más gracia que ver cómo se distraía descuidada y puerilmente recogiendo y clasificando conchas, y cómo jugaba a tonto el último en la playa con Lelio.[188] Y, si hacía mal tiempo, cómo se divertía y deleitaba representando por escrito en comedias[189] las más plebeyas y bajas acciones de los hombres. c | Y, con la cabeza llena de la extraordinaria empresa de Aníbal y de África, cómo visitaba las escuelas de Sicilia, y asistía a las lecciones filosóficas hasta afilar los dientes de la ciega envidia de sus enemigos en Roma.[190] b | Ni hay cosa más notable en Sócrates que, ya viejo, encuentre el tiempo de hacerse enseñar a bailar y a tocar instrumentos, y lo dé por bien empleado.[191]