Los ensayos
Los ensayos Los demás sienten la dulzura de una alegría, y de la prosperidad; yo la siento tanto como ellos, pero no de paso y fugazmente. Ciertamente, hay que estudiarla, saborearla y rumiarla para darle las gracias debidas a quien nos la otorga. Gozan de los otros placeres como gozan del sueño, sin darse cuenta. Para que ni siquiera el dormir se me escapara de manera tan insensible, en otros tiempos me pareció conveniente que me lo turbaran para poder entreverlo. Reflexiono conmigo mismo sobre una alegría, no me limito a coger su espuma; la examino, y obligo a mi razón a aprovecharla, ahora que se ha vuelto triste y difícil. ¿Me encuentro acaso en un estado tranquilo?, ¿hay algún placer que me deleita? No dejo que los sentidos se lo apropien: le asocio el alma. No para que se implique en él, sino para que se complazca; no para que se pierda en él, sino para que se encuentre. Y la dedico por su parte a mirarse en ese próspero estado, a sopesar y estimar la dicha, y a ampliarla. Ella mide hasta qué punto debe a Dios tener la conciencia y las restantes pasiones internas en reposo, tener el cuerpo en su disposición natural, gozando de manera ordenada y conveniente de las funciones suaves y halagüeñas con las cuales le place compensar por su gracia los dolores con que su justicia nos golpea en su momento. Mide lo que vale encontrarse en un punto tal que, allí donde dirija la vista, el cielo está despejado en torno suyo: ningún deseo, ningún temor o duda que le enturbie el aire, ninguna dificultad, c | pasada, presente o futura, b | por encima de la cual su imaginación no pase sin daño. Esta consideración cobra un gran brillo al compararla con condiciones diferentes. Así, me ofrezco bajo mil aspectos a aquellos a quienes la fortuna o su propio error arrastran y abaten. Y también a aquellos, más cercanos a mí, que acogen con tanta blandura y despreocupación su buena fortuna. Son gentes que en verdad pasan el tiempo; van más allá del presente y de cuanto poseen por servir a la esperanza, y por las sombras y vanas imágenes que la fantasía les pone delante,