Los ensayos
Los ensayos a | Señora, la ciencia es un gran ornato y un instrumento de extraordinaria utilidad, en especial en las personas elevadas a un grado de fortuna semejante al vuestro. Con certeza, su verdadero uso no está en manos viles y bajas. Se enorgullece en mucha mayor medida cuando presta sus medios para dirigir una guerra, regir un pueblo, ganar la amistad de un príncipe o de una nación extranjera, que cuando se trata de forjar un argumento dialéctico, defender una apelación o prescribir un puñado de píldoras. Así pues, señora, porque creo que no olvidaréis este aspecto en la educación de los vuestros, vos que habéis saboreado su dulzura y que formáis parte de una estirpe letrada —conservamos todavía, en efecto, los escritos de los antiguos condes de Foix,[19] de los que descendéis el conde, vuestro marido, y vos; y François, el señor de Candale, vuestro tío, hace surgir todos los días otros que extenderán la noticia de este rasgo de vuestra familia por muchos siglos—,[20] quiero deciros al respecto una única fantasía que tengo contraria al uso común. Es todo lo que puedo aportar a vuestro servicio en este asunto.