Los ensayos
Los ensayos No cesan de gritarnos en los oídos, como si vertieran en un embudo, y nuestro cometido se limita a repetir lo que nos han dicho. Yo querría que corrigiera este aspecto, y que desde el primer día, según el alcance del alma que tiene entre manos, empezara a sacarla a la pista, haciéndole probar, elegir y distinguir las cosas por sí misma. A veces abriéndole camino, a veces dejándoselo abrir a ella. No quiero que conciba y hable solo; quiero que escuche hablar a su discípulo cuando sea su turno. c | Sócrates y después Arcesilao hacían en primer lugar hablar a sus discípulos, y luego les hablaban ellos. Obest plerumque iis qui discere uolunt auctoritas eorum qui docent[23] [A menudo la autoridad de los que enseñan perjudica a los que quieren aprender].