Los ensayos
Los ensayos a | Nos enseñan a vivir cuando la vida ha pasado. Cien escolares han cogido la sífilis antes de llegar a su lección de Aristóteles sobre la templanza.[91] c | Cicerón decía que, aunque viviese la vida de dos hombres, no se tomaría el tiempo de estudiar a los poetas líricos.[92] Y estos ergotistas son, me parece, aún más tristemente inútiles. Nuestro niño tiene mucha más prisa: no debe a la pedagogía más que los primeros quince o dieciséis años de su vida —el resto, lo debe a la acción—. Empleemos un tiempo tan breve en las enseñanzas necesarias. a | Son abusos; si eliminas todas las sutilezas espinosas de la dialéctica, con las que nuestra vida no puede mejorarse, si tomas los sencillos razonamientos de la filosofía, si los sabes elegir y tratar a propósito, cuestan menos de entender que un cuento de Boccaccio.[93] El niño tiene capacidad para ello a partir de la lactancia, mucho más que de aprender a leer o a escribir. La filosofía posee discursos para el nacimiento de los hombres como para la decrepitud.