Los ensayos
Los ensayos TomarÃa como un favor que no desearan de mà sino tales acciones supererogatorias. Pero son injustos exigiéndome lo que no debo mucho más rigurosamente de lo que ellos se exigen lo que deben. Al condenarme a tal cosa borran la benevolencia de la acción y la gratitud que me serÃa debida. Por el contrario, el obrar bien activo deberÃa pesar más viniendo de mÃ, habida cuenta que no tengo ninguno pasivo. Puedo disponer de mi fortuna con más libertad en la medida que es más mÃa; y de mÃ, en la medida que soy más mÃo. Sin embargo, si fuese un gran adornador de mis acciones, tal vez enviarÃa a paseo esos reproches; y les enseñarÃa a algunos que no les ha ofendido tanto que no haga lo bastante como que pueda hacer bastante más de lo que hago.
a | Con todo, mi alma no dejaba, al mismo tiempo, de experimentar en su interior movimientos firmes, c | y juicios seguros y abiertos sobre los objetos que conocÃa; a | y los digerÃa sola, sin comunicación alguna. Y, entre otras cosas, creo, en verdad, que habrÃa sido del todo incapaz de rendirse a la fuerza y la violencia. b | ¿Registraré esta facultad de mi infancia: la seguridad en el semblante y la versatilidad de voz y de gesto para aplicarme a los papeles que interpretaba? Porque, antes de tener la edad,
Alter ab undecimo tum me uix ceperat annus,[171]
[Apenas habÃa cumplido entonces doce años],