Los ensayos
Los ensayos Los hombres tienen muchas mujeres, y su número es tanto mayor cuanto mejor es su reputación de valentÃa.[56] Hay algo singularmente hermoso en sus matrimonios: el mismo celo que nuestras esposas dedican a impedirnos la amistad y benevolencia de otras mujeres, las suyas lo dedican a conseguÃrsela. Más preocupadas por el honor de sus maridos que por cualquier otra cosa, intentan tener el máximo número de compañeras que pueden, y se esfuerzan en ello, porque es una prueba de la virtud del marido. c | Las nuestras clamarán que se trata de un milagro; no lo es. Es una virtud propiamente matrimonial, pero del tipo más elevado. Y, en la Biblia, LÃa, Raquel, Sara y las esposas de Jacob ofrecieron sus bellas sirvientas a sus maridos;[57] y Livia secundó los deseos de Augusto en su perjuicio;[58] y la mujer del rey Diotaro, Estratónice, no sólo entregó al uso de su marido una bellÃsima joven camarera que le servÃa, sino que crió con todo esmero a sus hijos, y los respaldó para que heredaran los cargos de su padre.[59]