Los ensayos
Los ensayos Sócrates dice que los jóvenes deben hacerse instruir, los hombres ejercitarse en obrar bien, los viejos retirarse de toda ocupación civil y militar, viviendo a su arbitrio, sin adherirse a ningún oficio determinado.[34] a | Hay temperamentos que se acomodan mejor a estos preceptos c | del retiro a | que otros.[35] Aquellos cuya aprehensión es lánguida y floja, y cuyo sentimiento y voluntad son delicados y no se someten ni aplican fácilmente, como es mi caso, por condición natural y por razón, se plegarán mejor a este consejo que las almas activas y atareadas, que lo abrazan todo y que intervienen en todo, que se apasionan con todo, que se ofrecen, presentan y entregan a todas las ocasiones. Debemos emplear estas ventajas accidentales y exteriores a nosotros en la medida que nos sean gratas, pero sin convertirlas en nuestro principal fundamento. No lo son; ni la razón ni la naturaleza lo admiten. ¿Por qué, en contra de sus leyes, hemos de someter nuestra satisfacción a un poder ajeno? Por otra parte, anticipar las variaciones de la fortuna, privarse de las ventajas que están en nuestras manos, como han hecho muchos por devoción y algunos filósofos por razonamiento, servirse a sí mismo, dormir en el suelo, sacarse los ojos,[36] arrojar las riquezas al río,[37] buscar el dolor —unos para ganarse la beatitud en otra vida merced al tormento en ésta; otros para protegerse de una nueva caída situándose en el escalón más bajo—,[38] eso es el acto de una virtud excesiva.[39] Que las naturalezas más duras y más fuertes hagan hasta de su escondrijo algo glorioso y ejemplar: