Los ensayos
Los ensayos La gente más sabia puede forjarse un reposo enteramente espiritual, pues su alma es fuerte y vigorosa. Yo, que la tengo común, para sostenerme he de ayudarme de los placeres corporales; y, puesto que la edad me ha arrebatado hace poco los que eran más de mi gusto, instruyo y avivo mi deseo en los que restan más convenientes a esta otra estación. Hemos de retener con uñas y dientes el uso de los placeres de la vida, que los años nos arrancan de las manos, unos tras otros:[56]
b | carpamus dulcia; nostrum est
quod uiuis: cinis et manes et fabula fies.[57]
[cojamos los placeres; es nuestro lo que vives:
te convertirás en ceniza, sombra y fábula].
a | Ahora bien, en cuanto al fin que nos proponen Plinio y Cicerón, la gloria, estoy muy lejos de tenerla en cuenta. La inclinación más contraria al retiro es la ambición. La gloria y el reposo no pueden alojarse en el mismo albergue. Por lo que veo, éstos sólo tienen los brazos y las piernas fuera de la multitud; su alma y su intención continúan, más que nunca, atadas a ella:
b | Tun’ uetule auriculis alienis colligis escas?[58]
[Entonces, viejo, ¿trabajas sólo para alimentar los oÃdos ajenos?]