Los ensayos
Los ensayos a | Por más variedad de hierbas que haya, todo se comprende bajo el nombre de ensalada. Del mismo modo, bajo la consideración de los nombres, voy a hacer aquí un potaje de diversos artículos. Cada nación tiene ciertos nombres que se toman, no sé cómo, en mal sentido —y entre nosotros Juan, Guillermo, Benito—. Ítem, parece que en la genealogía de los príncipes hay ciertos nombres fatalmente asignados: como los Ptolomeos para los egipcios, los Enriques en Inglaterra, los Carlos en Francia, los Balduinos en Flandes, y en nuestra antigua Aquitania los Guillermos, de donde se dice que procede el nombre de Guyena —por un frío hallazgo, si no hubiese otros igual de crudos aun en Platón—.[1] Ítem, es cosa ligera pero con todo digna de memoria por su extrañeza, y escrita por un testigo ocular, que en cierta ocasión en que Enrique, duque de Normandía, hijo del rey de Inglaterra Enrique II, celebró un banquete en Francia, la concurrencia de nobles fue tan grande que, como pasatiempo, se dividieron en facciones según la semejanza de nombres. En el primer grupo, que fue el de los Guillermos, se encontraron ciento diez caballeros sentados a la mesa que llevaban ese nombre, sin contar a simples gentilhombres y servidores.[2] b | Es tan divertido distribuir las mesas según los nombres de los asistentes como lo era para el emperador Geta hacer que distribuyeran el servicio de los platos con arreglo a las letras iniciales del nombre de los manjares: se servían los que empezaban por M —merluza, marsopa…—,[3] y así los demás.[4]