Los ensayos
Los ensayos No es extraordinario, dice un antiguo, que el azar pueda tanto sobre nosotros habida cuenta que nuestra vida se debe al azar.[40] A quien no haya dirigido el conjunto de su vida hacia un objetivo cierto, le resulta imposible disponer bien las acciones particulares. Le resulta imposible poner las piezas en orden a quien no tiene una forma del conjunto en la cabeza. ¿Para qué proveer de colores a quien no sabe lo que ha de pintar? Nadie se hace un propósito cierto sobre su vida, y sólo decidimos de ella por parcelas. El arquero debe saber primero adonde apunta, y después ajustar mano, arco, cuerda, flecha y movimientos. Nuestros planes se extravían porque carecen de dirección y de objetivo. No hay viento propicio para quien no se dirige a ningún puerto.[41]