Los ensayos
Los ensayos Y lo que me explicó una dama a la que honro y aprecio de manera singular:[19] que cerca de Burdeos, hacia Castres, donde está su casa, una mujer de pueblo, viuda, con reputación de castidad, sintiendo las primeras sombras de un embarazo, decía a sus vecinas que habría pensado que estaba encinta de tener marido. Pero, al crecer de día en día el motivo de sospecha, y al fin hasta la evidencia, llegó al punto de hacer declarar en el sermón dominical de su iglesia que si alguien admitía el hecho y lo confesaba, ella prometía perdonárselo y, si él estaba de acuerdo, desposarlo. Uno de sus mozos de labranza, animado por tal proclama, declaró haberla encontrado, un día de fiesta en el que había bebido abundante vino, dormida cerca de su chimenea de modo tan profundo y tan indecente que había podido valerse de ella sin despertarla. Todavía viven juntos casados.
a | Es cierto que la Antigüedad apenas censuró este vicio. Aun los escritos de numerosos filósofos hablan de él con mucha indulgencia; e incluso entre los estoicos, algunos aconsejan tomarse de vez en cuando la licencia de beber en abundancia y de embriagarse para relajar el alma:[20]
b | Hoc quoque uirtutum quondam certamine, magnum
Socratem palmam promeruisse ferunt.[21]
[Cuentan que también en este certamen de
virtudes el gran Sócrates se llevó la palma].