Los ensayos
Los ensayos c | Dejemos la otra escuela, que hace expresa profesión de orgullo.[52] Pero cuando, incluso en la escuela considerada más blanda,[53] oímos las jactancias de Metrodoro: «Occupaui te fortuna, atque cepi: omnesque aditus tuos interclusi, ut ad me aspirare non posses»[54] [Te he ocupado, Fortuna, y te he conquistado; y he cerrado todos tus accesos, para que no puedas acercarte a mí]; cuando Anaxarco, arrojado a una cuba de piedra, y molido a golpes de mazo de hierro por orden de Nicocreonte, tirano de Chipre, no cesa de exclamar: «¡Golpead, romped, no machacáis a Anaxarco sino a su estuche!»;[55] a | cuando oímos a nuestros mártires gritar al tirano en medio de las llamas: «Esta parte ya está bastante asada, pícala, cómetela, está guisada, vuelve a empezar por la otra»;[56] cuando oímos en Josefo que un niño totalmente desgarrado por las tenazas cortantes, y perforado por las leznas de Antíoco, le reta todavía, gritando con voz firme y segura: «Tirano, pierdes el tiempo, mira cómo sigo feliz; ¿dónde está el dolor, dónde están los tormentos con que me amenazabas?, ¿no sabes hacer otra cosa? Es mayor la pena que te produce mi firmeza que la que siento yo por tu crueldad. ¡Oh cobarde bellaco, tú te rindes y yo me fortalezco; haz que me lamente, haz que me doblegue, haz que me rinda, si puedes; alienta a tus esbirros y verdugos, están desanimados, no pueden más, ármalos, enardécelos!»,[57] ciertamente, debe confesarse que en tales almas se produce cierta alteración y cierto furor, por santo que sea. Cuando llegamos a estos arrebatos estoicos: «Prefiero volverme loco antes que sentir placer», c | una sentencia de Antístenes, a | —Μανείειν μᾶλλον ἢ ἡσθείειν—;[58] cuando Sextio nos dice que prefiere ser atravesado por el dolor a serlo por el placer;[59] cuando Epicuro intenta hacerse acariciar por la gota, y, rehusando el descanso y la salud, desafía deliberadamente a las enfermedades, y, despreciando los dolores menos violentos, desdeñando luchar contra ellos y combatirlos, invoca y ansía los fuertes, agudos y dignos de él,[60]