Los ensayos
Los ensayos [En la adversidad es fácil despreciar la muerte;
demuestra más fortaleza el que puede ser desgraciado].
Es el papel de la cobardÃa, no el de la virtud, agazaparse en un agujero, bajo una tumba maciza, para eludir los golpes de la fortuna. La virtud no interrumpe su camino y su marcha por más tormenta que haya:
Si fractus illabatur orbis,
impauidam ferient ruinae.[37]
[Si el orbe se derrumbase y quebrara,
sus ruinas la golpearÃan impávida].
En la mayorÃa de casos la huida de los demás inconvenientes nos empuja a éste. Incluso, a veces, la huida de la muerte nos hace correr hacia ella:
c | Hic, rogo, non furor est, ne moriare, mori?,[38]
[¿No es una locura, pregunto, morir para evitar la muerte?],
a | como aquellos que, por miedo a un precipicio, se arrojan por sà mismos en él:
multos in summa pericula misit
uenturi timor ipse mali; fortissimus ille est,
qui promptus metuenda pati, si cominus instent,
et differre potest.[39]