Los ensayos
Los ensayos Se lee en la Biblia que Nicanor, azote de la Ley de Dios, había enviado a sus esbirros a prender al buen anciano Radas, apodado, por el honor de su virtud, padre de los judíos. El buen hombre, no viendo otra solución, con la puerta quemada, y con sus enemigos a punto de apresarlo, eligió morir con nobleza antes que caer en manos de malvados y dejar que vejaran el honor de su rango. Así pues, se golpeó con su espada. Pero como, por culpa de la prisa, el golpe no fue certero, corrió a arrojarse de lo alto de un muro en medio de la tropa. Ésta se apartó y le dejó sitio, y él cayó justo de cabeza. No obstante, sintiendo todavía algún resto de vida, reavivó su ánimo y, poniéndose de pie, totalmente ensangrentado y magullado, y atravesando la multitud, llegó hasta cierta roca abrupta y escarpada, donde, exhausto, cogió, a través de una de sus heridas, con las dos manos, sus entrañas, las desgarró y golpeó, y las arrojó entre sus perseguidores, invocando contra ellos, y poniendo como testigo, la venganza divina.[62]