Los ensayos
Los ensayos Muchas cosas nos parecen más grandes en la imaginación que de hecho. He pasado buena parte de mi vida en perfecta y completa salud; quiero decir, no sólo completa, sino también alegre y fervorosa. Tal estado, lleno de vigor y de fiesta, me hacía encontrar tan atroz la consideración de las enfermedades que, cuando las he experimentado, sus punzadas me han parecido blandas y flojas en comparación con mi temor. b | Una cosa que compruebo todos los días: cuando estoy a cubierto, caliente y en una buena sala, durante una noche de temporal y tormenta, me asusto y aflijo por quienes se encuentran en ese momento al raso; cuando yo mismo lo estoy, ni siquiera deseo hallarme en otra parte. a | El mero hecho de estar siempre encerrado en una habitación me parecía insoportable. Me vi al punto enfrentado a estarlo una semana, y un mes, lleno de agitación, turbación y debilidad. Y encontré que, mientras estaba sano, compadecía a los enfermos mucho más de lo que me parece que debe compadecérseme a mí cuando el enfermo soy yo, y que la fuerza de mi aprensión sobrepasaba en casi la mitad a la sustancia y verdad de la cosa. Espero que me ocurra lo mismo con la muerte, y que no valga la pena de tantos preparativos como dispongo y tantas ayudas como invoco y reúno para resistir su embate. Pero, en cualquier caso, no podemos darnos demasiada ventaja.