Los ensayos
Los ensayos Para decir una palabra sobre mà mismo, b | he visto alguna vez que mis amigos llaman prudencia en mà aquello que es fortuna, y estiman superioridad en osadÃa y resistencia lo que es superioridad en juicio y opinión, y me atribuyen un tÃtulo por otro, a veces a mi favor, a veces en mi detrimento. A fin de cuentas, a | tan lejos estoy de haber alcanzado ese grado primero y más perfecto de excelencia, en el cual la virtud se vuelve hábito, que ni siquiera he dado apenas pruebas del segundo. No he hecho grandes esfuerzos por atajar los deseos que me han acuciado. Mi virtud es una virtud, o una inocencia, para decirlo mejor, accidental y fortuita. Si hubiese nacido con un temperamento más desordenado, me temo que mi caso habrÃa sido deplorable. En efecto, no he experimentado firmeza en el alma para resistir a las pasiones, a poco vehementes que hubieran sido. Soy incapaz de alimentar querellas ni debates dentro de mÃ. Por lo tanto, no puedo en absoluto estarme muy reconocido por hallarme exento de muchos vicios:
si uitiis mediocribus et mea paucis
mendosa est natura, alioqui recta, uelut si
egregio inspersos reprehendas corpore naeuos.[22]
[si mi naturaleza falla por vicios medianos y escasos, y en lo demás es recta, es como si recriminaras unas cuantas pecas dispersas por un cuerpo magnÃfico].