Los ensayos
Los ensayos a | Sócrates confesaba a quienes reconocían en su fisonomía cierta inclinación al vicio, que ésa era en verdad su propensión natural, pero que la había corregido merced a la educación.[33] c | Y los amigos del filósofo Estilpón decían que, aun siendo inclinado por nacimiento al vino y a las mujeres, se había vuelto gracias a su esfuerzo muy abstinente en lo uno y en lo otro.[34] a | Lo que en mí es bueno, lo es en cambio por la suerte de mi nacimiento. No lo es ni por ley, ni por precepto u otro aprendizaje. b | La inocencia que hay en mí es una inocencia nativa: poco vigor y ningún arte. a | Aborrezco cruelmente, entre otros vicios, la crueldad, por naturaleza y por juicio, como el súmmum de todos los vicios. Pero esto con una blandura tal que no puedo ver cómo degüellan un pollo sin disgusto, y no soporto oír cómo una liebre gime bajo los dientes de mis perros, por más que la caza sea un violento placer.
Quienes tienen que oponerse al placer, para mostrar que se trata de algo por completo vicioso e irracional, suelen recurrir al argumento de que, cuando se halla en su punto álgido, nos domina de tal manera que la razón no puede acceder a nosotros. Y alegan la experiencia que sentimos al unirnos con las mujeres,
cum iam praesagit gaudia corpus,
atque in eo est Venus ut muliebria conserat arua;[35]