Los ensayos
Los ensayos a | Vivo en una época en la cual menudean los ejemplos increíbles de este vicio, debido a la licencia de nuestras guerras civiles; y nada se ve en las antiguas historias más extremo que aquello que nosotros experimentamos todos los días. Pero de ninguna manera me he acostumbrado. A duras penas podía persuadirme, antes de haberlo visto, de que hubiese almas tan feroces[50] que, por el simple placer de matar, quisieran hacerlo, despedazar y segar los miembros de alguien, aguzar el ingenio para inventar tormentos insólitos y nuevas muertes, sin enemistad, sin provecho y sin otro objeto que gozar del agradable espectáculo de los gestos y los movimientos lastimeros, de los gemidos y los gritos quejumbrosos de un hombre que muere lleno de angustia. Éste es, en efecto, el punto máximo al que puede llegar la crueldad. c | Ut homo hominem, non iratus, non timens, tantum spectaturus, occidat[51] [Que un hombre sin ira, sin temor, mate a otro hombre sólo por el espectáculo].
a | Por mi parte, ni siquiera he sido capaz de ver sin disgusto perseguir y matar un animal inocente que carece de defensa y que no nos causa ningún mal. Y, como sucede con frecuencia, que el ciervo, sintiéndose sin aliento y sin fuerzas, privado ya de cualquier otro remedio, se nos entregue y rinda, a nosotros mismos que lo perseguimos, implorándonos piedad con sus lágrimas,
b | quaestuque, cruentus
atque imploranti similis,[52]