Los ensayos
Los ensayos Sin pensarlo, me he introducido ya a medias en la segunda objeción a la cual me había propuesto responder en favor de Sibiuda. Algunos dicen que sus argumentos son débiles e ineptos para probar lo que quiere, e intentan oponerse a ellos fácilmente. A éstos hay que sacudirlos con un poco más de rudeza, pues son más peligrosos y maliciosos que los primeros.[51] c | Se suelen interpretar los dichos de otros[52] según las opiniones preconcebidas que uno tiene. Para un ateo todos los escritos se inclinan al ateísmo; infecta con su propio veneno la materia inocente. a | Éstos tienen algún prejuicio que les vuelve el gusto insensible a las razones de Sibiuda. Por lo demás, les parece que se lo ponen fácil dándoles la libertad de combatir nuestra religión, a la cual no osarían atacar en su majestad plena de autoridad e imperio con las meras armas humanas.[53] El medio que adopto y que me parece más apropiado para abatir este frenesí es aplastar y pisotear el orgullo y la soberbia humana, hacerles sentir la inanidad, vanidad y nada del hombre, arrancarles de los puños las miserables armas de su razón, hacerles bajar la cabeza y morder el suelo bajo la autoridad y reverencia de la majestad divina.[54] Sólo a ella le pertenecen la ciencia y la sabiduría; sólo ella puede considerar por sí misma alguna cosa, y a ella le arrebatamos aquello que nos atribuimos y aquello de lo que nos ufanamos,