Los ensayos
Los ensayos Ésta es la historia que Androdo contó al emperador, que hizo también oír de mano en mano al pueblo. Por ello, a requerimiento de todos, fue puesto en libertad y absuelto de la condena, y por mandato del pueblo se le regaló el león. Vimos después, dice Apión, cómo Androdo, que llevaba el león con un pequeño lazo, se paseaba por las tabernas de Roma y recibía el dinero que le daban, y cómo el león se dejaba cubrir con las flores que le lanzaban, y cómo todo el mundo decía, cuando los encontraba: «Aquí tenemos al león que hospedó al hombre, y al hombre que curó al león».[217]
b | Lloramos a menudo la pérdida de los animales que amamos; también ellos lloran la nuestra:
Post bellator equus, positis insignibus, Aethon
it lacrimans, guttisque humectat grandibus ora.[218]
[Después llega su caballo de guerra, despojado de sus insignias,
Etón; llora y humedece con grandes lágrimas su rostro].
Así como algunas de nuestras naciones tienen las mujeres en común, y otras cada uno la suya, ¿no se ve esto también entre los animales?, ¿y matrimonios mejor guardados que los nuestros?