Los ensayos
Los ensayos a | ¡Cómo!, ¿la filosofía, que debe entregarme las armas para luchar contra la fortuna, que debe endurecer mi ánimo para que pueda pisotear todas las adversidades humanas, incurre en la blandura de hacerme escapar merced a estos rodeos cobardes y ridículos? La memoria nos representa, en efecto, no lo que nosotros elegimos, sino lo que ella quiere.[315] Aún más, nada imprime tan vivamente cosa alguna en nuestro recuerdo como el deseo de olvidarla. Es una buena manera de hacer guardar y de imprimir una cosa en el alma solicitar perderla. c | Y esto es falso: Est situm in nobis, ut et aduersa quasi perpetua obliuione obruamus, et secunda iucunde et suauiter meminerimus[316] [Depende de nosotros sepultar como en perpetuo olvido las cosas adversas, y recordar con alegría y dulzura las cosas propicias]. Y esto es cierto: Memini etiam quae nolo, obliuisci non possum quae uolo[317] [Recuerdo aun lo que no quiero, no puedo olvidar lo que quiero]. a | ¿Y de quién es tal consejo? De aquel c | qui se unus sapientem profiteri sit ausus[318] [que es el único que osó proclamarse sabio]:
a | Qui genus humanum ingenio superauit, et omnes
praestrinxit stellas, exortus uti aetherius sol.[319]
[Que sobrepasó en ingenio al género humano, y
eclipsó todos los astros, como el sol que surge en el éter].