Los ensayos
Los ensayos a | Lo tendría demasiado fácil si quisiera examinar al hombre en su forma común y en conjunto, y podría hacerlo, sin embargo, de acuerdo con su propia regla, que juzga la verdad no por la importancia de las voces, sino por su número. Dejemos ahí al pueblo,
Qui uigilans stertit,
mortua cui uita est propre iam uiuo atque uidenti,[369]
[Que ronca despierto, cuya vida está
ya casi muerta aun cuando viva y vea],