Ana de las Tejas Verdes

La señorita Barry se quedó más de un mes. Era una huésped mucho más agradable que de costumbre, pues Ana la mantenía de buen humor. Llegaron a ser grandes amigas.

Cuando partió, dijo:

- Recuerda, Ana, cuando vayas a la ciudad debes visitarme, y te alojaré en mi mejor cuarto de huéspedes.

- La señorita Barry es un alma gemela, después de todo – confió Ana a Marilla –. No parece serlo al mirarla, pero así es. Uno no puede verlo en seguida como en el caso de Matthew, pero con el tiempo se llega a descubrirlo. Los espíritus gemelos no escasean tanto como yo creía. Es fantástico descubrir todo lo que hay en el mundo.

CAPÍTULO VEINTE

Una buena imaginación se equivoca

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