Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes Oh, me sentí mortalmente triste y arrepentida por todas las veces que había hablado en clase y hecho caricaturas suyas en mi pizarra y me había burlado de él y de Prissy.
Puedo asegurarle que hubiera querido ser una alumna modelo como Minnie Andrews.
Ella no tuvo nada de que arrepentirse. Las niñas lloraron durante todo el camino hasta sus casas. Carrie Sloane continuó repitiendo “Ha llegado el momento de separarnos”, y eso nos hacía empezar de nuevo cada vez que corríamos el peligro de levantar el ánimo.
Me sentí mortalmente triste, Marilla. Pero una no puede sentirse sepultada del todo en los abismos de la desesperación teniendo por delante dos meses de vacaciones, ¿no es cierto?. Y además, nos encontramos con el nuevo ministro y su esposa, que venían de la estación. A pesar de estar tan triste por la partida del señor Phillips no podía dejar de interesarme un poquito por el nuevo ministro, ¿no le parece? Su esposa es muy bonita.
No regiamente hermosa, por supuesto; no podría ser, supongo, que un ministro tuviera una esposa regiamente hermosa, pues podría resultar un mal ejemplo. La señora Lynde dice que la esposa del pastor de Newbridge da mal ejemplo porque viste muy a la moda.