Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes - Imagínate, Diana, hoy tengo trece años – comentó Ana con voz aterrada –. Me cuesta comprender que estoy en la adolescencia. Cuando desperté esta mañana, me pareció que todo debía ser distinto. Tú ya hace un mes que los tienes, de manera que no es tanta novedad para ti como para mí. Hace que la vida parezca más interesante. Dentro de dos años seré una verdadera señorita. Es un gran consuelo pensar que entonces podré emplear palabras difíciles sin que ser rían de mí.
- Ruby Gillis dice que piensa tener un romance en cuanto llegue a los quince.
- Ruby Gillis no piensa más que en romances – respondió Ana, desdeñosa –. En el fondo, se pone muy contenta cuando alguien escribe su nombre en un “atención”, aunque finja enfadarse. Pero temo que éste sea un comentario muy poco caritativo. La señora Allan dice que nunca debemos hacer comentarios poco caritativos, pero a menudo se escapan sin que uno se dé cuenta. Yo simplemente no puedo hablar sobre Josie Pye sin tener un pensamiento poco caritativo, de manera que nunca la menciono. Debes haberlo notado.
Estoy tratando de parecerme cuanto pueda a la señora Allan, pues creo que es perfecta.
El señor Allan lo piensa también. La señora Lynde dice que él adora el suelo que ella pisa y agrega que le parece que no está bien que un ministro deposite tanto afecto en un 104