Ana de las Tejas Verdes
Ana de las Tejas Verdes La clase de la Academia de la Reina esperó la respuesta sin respirar.
- SÃ, creo que lo haré – dijo la señorita Stacy –. Pensé en encargarme de otra escuela, pero he decidido volver a Avonlea. Para ser sincera, me he interesado tanto por la clase que no la puedo dejar. De manera que me quedaré hasta después de los exámenes.
- ¡Hurra! – gritó Moody Spurgeon. Nunca se habÃa dejado llevar por sus sentimientos, y durante una semana enrojecÃa cada vez que recordaba el incidente.
- ¡Oh, estoy tan contenta! – dijo Ana con los ojos brillantes –. Querida señorita Stacy, hubiera estado muy mal de su parte no regresar. No creo que hubiera sido capaz de continuar con los estudios si otro maestro hubiera ocupado su lugar.
Cuando Ana llegó a su casa aquella noche, guardó todos sus libros de texto en un viejo baúl del altillo, lo cerró con llave y la tiró en un cajón.
- Durante las vacaciones ni siquiera voy a mirar el edificio de la escuela – dijo a Marilla –.