Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —Los Pringle, desde luego, tienen mucho material que me resultarÃa útil —le habÃa comentado—. Pero no puedo pedÃrselo. Los Pringle y los Stanton nunca se llevaron bien.
—Yo tampoco puedo pedÃrselo —le habÃa dicho Ana.
—Oh, no pretendo que lo haga. Sólo le pido que mantenga ojos y oÃdos abiertos cuando está de visita en otras casas, y si encuentra mapas o diarios viejos u oye hablar de ellos, trate de conseguÃrmelos prestados. No sabe las cosas interesantes que he encontrado en diarios viejos… trocitos de vida real que resucita a los pioneros. Quiero cosas asà para mi libro, además de estadÃsticas y árboles genealógicos.
Ana le preguntó a la señora Bryce si tenÃa algo de eso. La señora Bryce negó con la cabeza.
—Que yo sepa, no. —Su rostro se iluminó—. Ah, pero está el baúl del viejo tÃo Andy, arriba. Quizás haya algo allÃ. Navegaba con el capitán Abraham Pringle. Iré a preguntarle a Duncan si puede revisar el baúl.