Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —No —se lamentó la pobre Trix—. No puedo reunir suficiente valor. Ana, sé que hará un escándalo terrible. Papá nunca tuvo buena opinión de Johnny porque es pobre. Olvida que él era más pobre que Johnny cuando empezó con el negocio de herramientas. Por cierto, tendré que contárselo pronto… pero quiero esperar a que esté arreglado el asunto de Esme. Sé que papá no hablará con ninguno de nosotros durante semanas después de que se lo anuncie, y mamá se preocupará tanto… no soporta los ataques de malhumor de papá. Somos todos tan cobardes delante de él…
»Por supuesto, mamá y Esme son por naturaleza tÃmidas con todo el mundo, pero Pringle y yo tenemos bastante audacia. El único que nos amedrenta es papá. A veces pienso que si tuviéramos alguien que nos apoyara… pero no es asÃ, y la verdad es que nos quedamos paralizados. No imaginas, Ana, querida, lo que es una cena con invitados en casa cuando papá está de malhumor. Pero si se comporta bien mañana, le perdonaré cualquier otra cosa. Es muy agradable cuando quiere… papá es como esa niñita de Longfellow: «Cuando es buena, es muy, muy buena, y cuando es mala, es malvada». En ocasiones, ha sido la atracción de la velada.
—Estuvo muy amable la vez que cené con ustedes el mes pasado.