Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos —No… no se enfadó en absoluto —admitió ella, avergonzada—. Solamente bufó y dijo que ya era hora de que Johnny llegara a algo después de perseguirme durante dos años y no dejar acercarse a nadie más. Creo que se dio cuenta de que no podÃa caer en otro ataque de malhumor tan pronto después del otro. Y sabes, Ana, cuando está bien, papá es realmente un encanto.
—Y creo que es mucho mejor padre contigo de lo que mereces —afirmó Ana, muy a la manera de Rebecca Dew—. Lo que hiciste aquella noche fue realmente escandaloso, Trix.
—Bueno, fuiste tú la que empezó —se defendió Trix—. Y Pringle ayudó un poco. Bueno, todo ha terminado bien y eso es lo importante. Ah, y gracias a Dios, nunca más tendré que volver a limpiar ese florero.