Ana la de Alamos Ventosos
Ana la de Alamos Ventosos No sé qué hacer, pero debo hacer algo. Sencillamente no puedo quedarme sentada mientras las personas se arruinan la vida delante de mis propias narices, por más rabietas que pueda tener Franklin Westcott. Jarvis Morrow no esperará para siempre… Corren rumores de que ya está perdiendo la paciencia y lo han visto tachando con violencia el nombre de Dovie de un árbol sobre el que lo habÃa tallado. Hay una bonita chica Palmer que, al parecer, se le arroja a los pies, y su hermana ha dicho que su madre ha dicho que su hijo no tiene necesidad de perseguir durante años a una muchacha.
Realmente, Gilbert, este asunto me tiene a maltraer.
Hay luna esta noche, amor mÃo, luz de luna sobre los álamos del jardÃn, brillo de luna sobre el puerto, donde una nave fantasma se aleja… luz de luna sobre el viejo cementerio, sobre mi valle privado, sobre el Rey de las Tormentas. Y debe de haber luz de luna en el Sendero de los Enamorados y sobre el Lago de las Aguas Refulgentes y en el viejo Bosque Embrujado y en el Valle de las Violetas. Seguramente habrá baile de hadas en las colinas. Pero Gilbert querido, la luz de luna sin nadie con quien compartirla no es luz… es penumbra.