Ana, la de Avonlea
Ana, la de Avonlea —Creo que iré hasta la «Morada del Eco» esta tarde —dijo Ana en el atardecer de un viernes de diciembre.
—Parece que va a nevar —dijo Marilla dubitativamente.
—EstarĂ© allĂ antes de que empiece y me quedarĂ© a dormir. Diana no puede ir porque tiene visitas, pero estoy segura de que la señorita Lavendar me estará esperando esta tarde. Hace quince dĂas que no voy.
