Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside Octubre fue un mes muy feliz en Ingleside aquel año, pleno de dÃas en los que no se podÃa evitar correr, cantar y silbar. Mamá estaba otra vez en pie y se negaba a que siguieran tratándola como a una convaleciente; hacÃa planes para su jardÃn, reÃa otra vez… Jem siempre pensaba que mamá tenÃa una risa tan hermosa, tan alegre… Ana respondÃa a innumerables preguntas. «Mamá, ¿qué distancia hay de aquà a la caÃda del sol?… Mamá, ¿por qué no podemos recoger la luz de la Luna?… Mamá, ¿las almas de las personas muertas de veras regresan el DÃa de Difuntos?… Mamá, ¿qué causa la causa?… Mamá, ¿no preferirÃas que te matara una vÃbora de cascabel y no un tigre?, porque el tigre te desfigurarÃa entera y te comerÃa… Mamá, ¿qué es un lobezno?… Mamá, ¿una viuda es de verdad una mujer a la que se le cumplieron los sueños? Lo dijo Wally Taylor… Mamá, ¿qué hacen los pajaritos cuando llueve muy fuerte?… Mamá, ¿es cierto que somos una familia demasiado fantasiosa?».
