Ana la de Ingleside

Ana la de Ingleside

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

3

A la mañana siguiente, Ana terminó aquella semana llena de días agradables, llevando flores a la tumba de Matthew; por la tarde cogió el tren desde Carmody. Durante un rato pensó en todas las cosas queridas que dejaba atrás, y luego sus pensamientos corrieron hacia adelante, hacia las cosas queridas que la esperaban. Su corazón iba cantando porque regresaba a casa, a una casa donde reinaba la alegría, donde todo aquel que cruzaba el umbral sabía que era un hogar, una casa que rebosaba risas, tacitas de plata, fotos y niños… preciosidades con rizos y rodillas gordezuelas, cuartos que le darían la bienvenida, armarios llenos de vestidos aguardándola; una casa, en fin, donde siempre se celebraban los pequeños aniversarios y siempre se susurraban pequeños secretos.

«¡Qué agradable es que me guste regresar a casa!», pensó Ana, sacó del bolso una carta de uno de sus hijos con la que se había reído alegremente la noche anterior, al leérsela con orgullo a los habitantes de Tejas Verdes, la primera carta que había recibido de un hijo suyo. Era una cartita preciosa para venir de una criatura de siete años que hacía sólo un año que iba a la escuela, aunque la ortografía de Jem era todavía un poco vacilante y había un gran borrón de tinta en una esquina del papel.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker