Ana la de Ingleside
Ana la de Ingleside —¿Ya nadie «come philopenas» ahora? —preguntó el doctor Murray, que acababa de romper una almendra melliza.
Christine se volvió a Gilbert.
—¿Te acuerdas de aquella que nosotros comimos una vez? —preguntó.
«¿HabÃa habido una mirada especial entre los dos?».
—¿Te parece que podrÃa olvidarla? —preguntó Gilbert.
Se lanzaron a una cabalgata de «¿te acuerdas?», mientras Ana miraba un cuadro de pescados y naranjas colgado encima del aparador. Nunca habÃa sabido que Gilbert y Christine tuvieran tantos recuerdos en común. «¿Te acuerdas del picnic en el Arm?». «¿Te acuerdas de la noche en que fuimos a la iglesia de los negros?». «¿Te acuerdas de la noche que fuimos al baile de disfraces? Tú eras una dama española, con un vestido de terciopelo negro con mantilla de encaje y abanico».
Al parecer, Gilbert recordaba todo al detalle. ¡Pero se habÃa olvidado de su aniversario de bodas!
Cuando volvieron al salón, Christine miró por la ventana hacia un cielo del este que dejaba ver un pálido plateado detrás de unos álamos oscuros.
—Gilbert, vamos a dar un paseo por el jardÃn. Quiero aprender otra vez el significado de la salida de la luna en septiembre.