Ana la de La Isla
Ana la de La Isla Tenemos un maestro nuevo. Hace todo en broma. El otro día hizo que los niños de tercer grado hiciéramos una redacción sobre la clase de esposa que elegiríamos y a las niñas qué clase de marido. Se murió de risa cuando las leía. Ésta es la mía. Pensé que te gustaría verla:
«LA CLASE DE ESPOSA QUE ME GUSTARÍA TENER»
Debe tener muy buenas maneras, tenerme siempre lista la comida y siempre tratarme muy bien. Debe tener 15 años. Debe ser buena con los pobres y tener limpia la casa e ir a la iglesia. Debe ser muy hermosa y tener cabello rizado. Si consigo una esposa así seré muy buen marido con ella. Creo que las esposas tienen que ser muy buenas con sus esposos. Algunas pobres mujeres no tienen ningún marido.
La semana pasada fui a White Sands, al funeral de la señora de Isaac Wright. El esposo de la muerta estaba muy triste. La señora Lynde dice que una vez el abuelo de la señora Wright robó una oveja, pero Marilla dice que no debemos hablar mal de los muertos. ¿Porqué no, Ana? Quiero saber. No hay peligro en hacerlo, ¿no es cierto?
La señora Lynde se puso furiosa el otro día porque le pregunté si había vivido en los tiempos de Noé. Yo no quería ofenderla; sólo quería saber. ¿Vivió, Ana?