Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —De ahora en adelante tendrás a Gilbert en tu clase. Y te advierto que él está acostumbrado a ser el mejor alumno. Está apenas en el cuarto texto, aunque casi tiene catorce años. Hace cuatro años su padre estuvo muy enfermo y tuvo que ir a Alberta a reponerse, y Gilbert le acompañó. Estuvieron allà tres años, y Gilbert apenas fue a la escuela hasta que regresaron. No te será muy fácil seguir siendo la mejor de la clase, Ana.
—Me alegro —dijo Ana rápidamente—. No podÃa sentirme muy orgullosa de ser mejor que niñitos de nueve o diez años. Ayer me distinguà por saber deletrear «ebullición». Josie Pye era la primera de la clase y, fÃjate, miró de reojo en el libro. El señor Phillips no lo vio porque estaba mirando a Prissy Andrews, pero yo sÃ. Le dirigà una mirada de helado desdén y se puso tan colorada como una cereza, deletreándola mal.
—Esas Pye son unas tramposas —dijo Diana indignadamente mientras subÃan la cerca del camino real—. Ayer, Gertie Pye puso su botella de leche en mi sitio en el arroyo. ¿Te das cuenta? No le dirijo más la palabra.
Cuando el señor Phillips estaba al fondo de la clase escuchando la lección de latÃn de Prissy Andrews, Diana le dijo a Ana en voz baja:
—Ése es Gilbert Blythe, Ana. Es el que está sentado en tu misma dirección al otro lado del pasillo. MÃralo y fÃjate si no es guapo.