Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Todo está listo excepto mi pastel, Diana. Lo haré por la mañana, y por la tarde, antes del té, Marilla preparará los bizcochos. Te aseguro, Diana, que Marilla y yo hemos tenido dos dÃas muy ocupados. Es una responsabilidad tan grande invitar a la familia de un pastor a tomar el té. Nunca habÃa pasado antes por una experiencia asÃ. DeberÃas ver nuestra despensa. Es una visión digna de contemplarse. Tenemos pollo en gelatina y lengua frÃa. Dos clases de gelatina, roja y amarilla, crema batida y tarta de limón y de cerezas; tres clases de bollitos y torta de frutas; las famosas confituras de Marilla y bizcochos y pan nuevo y viejo, en caso de que el ministro sea dispéptico y no pueda comer pan nuevo. La señora Lynde dice que la mayorÃa de los ministros son dispépticos, pero no creo que el señor Alian haya sido ministro suficiente tiempo como para serlo. Me dan escalofrÃos cuando pienso en mi pastel. ¡Temo que no salga bien! Anoche soñé que me perseguÃa un duende con cabeza de pastel.
—Todo saldrá bien, no te preocupes —aseguró Diana, que era una amiga muy reconfortante—. Te aseguro que el trozo de pastel que comimos en Idlewild hace dos semanas estaba muy bueno.