Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Entonces te reto a que lo hagas —dijo Josie desafiante—. Te desafÃo a que subas al techo de la cocina del señor Barry y a que andes por la cresta del tejado.
Ana palideció, pero habÃa un solo camino que tomar. Se dirigió hacia la casa y vio una escalera apoyada contra el techo de la cocina. Todas sus compañeras de clase exclamaron: «¡Oh!», en parte excitadas, en parte asustadas.
—No lo hagas, Ana —imploró Diana—. Puedes caer y morirte. Qué importa Josie Pye. No es justo desafiar a alguien a hacer algo tan peligroso.
—Debo hacerlo. Está en juego mi honor —dijo Ana solemnemente—. Lo haré, Diana, o pereceré en el intento. Si muero, quédate con mi anillo de perla.