Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Bueno, ¿no está bien eso de combinar patriotismo con diversión? Cantaremos seis canciones a coro y Diana lo hará sola. Yo estoy en dos diálogos: «La sociedad para la supresión de la maledicencia» y «La reina de las Hadas». Los chicos también interpretarán un diálogo. Y yo recitaré dos poemas, Marilla. Tiemblo cuando pienso en ello, pero es un temblor excitante. Y como final habrá un cuadro vivo: «Fe, Esperanza y Caridad». Diana, Ruby y yo estaremos allÃ, con blancas vestiduras y los cabellos sueltos. Yo seré la Esperanza, con las manos cogidas asà y los ojos elevados al cielo. Practicaré las declamaciones en la buhardilla. No se alarmen si me oyen lanzar quejidos. Debo quejarme terriblemente a una de ellas y es realmente difÃcil conseguir un quejido artÃstico. Josie Pye está malhumorada porque no consiguió el personaje que querÃa en el diálogo. QuerÃa ser la reina de las hadas. Eso hubiera sido ridÃculo, pues ¿quién supo alguna vez de una reina de las hadas tan gorda como Josie? Las reinas de las hadas deben ser delgadas. Jane Andrews será la reina, y yo una de sus damas de honor. Josie dice que le parece que un hada pelirroja es tan ridÃcula como una gorda, pero a mà no me preocupa. Llevaré una corona de rosas blancas en los cabellos y Ruby Gillis me prestará sus zapatillas de baile porque yo no tengo. Usted sabe que es necesario que las hadas vayan calzadas asÃ. ¿Se imaginarÃa usted un hada llevando botas? ¿Especialmente con tacos color cobre? Vamos a decorar el salón con flores y plantas. Y entraremos de a dos en fondo cuando el auditorio esté sentado, mientras Emma White toca una marcha en el órgano. Oh, Marilla, sé que esto no la entusiasma tanto como a mÃ, ¿pero no espera que su pequeña Ana se distinga?