Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes Cuando Matthew meditó sobre el asunto, decidió que era necesaria una mujer para solucionar la situación. Marilla quedaba fuera de la cuestión. Matthew estaba seguro de que ella le echarÃa un balde de agua frÃa a su proyecto. La única que quedaba era la señora Lynde; a ninguna otra mujer de Avonlea se hubiera atrevido Matthew a pedir consejo. Por consiguiente fue a ver a la señora Lynde, y la buena señora inmediatamente se hizo cargo del asunto.
—¿Que elija un vestido para regalar a Ana? Claro que lo haré. Voy a Carmody mañana y me ocuparé de ello… ¿Ha pensado usted en algo en particular? ¿No? Bueno, entonces lo compraré a mi gusto. Creo que un lindo vestido marrón le vendrÃa muy bien, y William Blair tiene una nueva tela mezcla de lana y seda que es realmente bonita. Quizá también quiere usted que yo se lo haga, en vista de que si se lo hiciera Marilla, Ana probablemente lo descubrirÃa antes de tiempo y estropearÃa la sorpresa. Bueno, lo haré. No, no es ningún inconveniente. Me gusta la costura. Lo haré con las medidas de mi sobrina, Jenny Gillis, porque ella y Ana son tan parecidas como dos guisantes, hablando figuradamente.
—Bueno, le estoy muy agradecido —dijo Matthew— y… y… no sé… pero me gustarÃa… me parece que las mangas que se usan ahora son diferentes de las de antes. Si no fuera mucho pedir, me gustarÃa que fueran como las de ahora.