Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Sà —dijo Marilla—, pensé que estarÃas hambrienta después del viaje y que necesitarÃas algo reconfortante. Apresúrate y cámbiate de ropa; cenaremos tan pronto regrese Matthew. Estoy contenta de que hayas vuelto. Todo esto está horriblemente solitario sin ti; nunca pasé cuatro dÃas tan largos.
Después de cenar, Ana se sentó ante el fuego entre Marilla y Matthew y les hizo un relato completo de su visita.
—Han sido unos dÃas fantásticos —concluyó, feliz—, y siento que eso marca una época de mi vida. Pero lo mejor de todo fue el regreso a casa.