Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes Los estudios se volvieron menos agradables; en el curso extraordinario, al quedarse en el colegio mientras los otros corrían por los verdes campos, los atajos sombríos y los senderos, miraba por la ventana y descubría que los verbos latinos y los ejercicios en francés habían perdido algo de la belleza que poseyeran en los meses de invierno. Hasta Gilbert y Ana se rezagaron. Maestra y alumnos se sintieron igual de felices cuando terminaron las clases y los alegres días de las vacaciones se extendieron rosados ante ellos.
—Habéis realizado una buena labor este año —les dijo la señorita Stacy durante la última noche— y os merecéis unas buenas y alegres vacaciones. Divertíos cuanto podáis al aire libre y reunid mucha vitalidad y ambición para trabajar el próximo año. Será una tarea extraordinaria; es el último año antes del ingreso.
—¿Volverá el año que viene, señorita Stacy? —preguntó Josie Pye.