Ana la de Tejas Verdes
Ana la de Tejas Verdes —Durante las vacaciones ni siquiera voy a mirar el edificio de la escuela —dijo a Marilla—. He estudiado todo lo que he podido durante el curso; he aprendido geometrÃa hasta saber de memoria cada teorema del primer libro aunque me cambien las letras. Estoy cansada de ser sensata y dejaré correr la imaginación este verano. ¡Oh, no se alarme, Marilla! La dejaré correr dentro de lÃmites razonables. Pero quiero tener un verano realmente alegre, pues probablemente sea mi último verano de niña. La señora Lynde dice que si sigo estirándome el año próximo igual que éste, tendré que alargar las faldas. Dice que soy toda ojos y piernas. Y cuando me ponga faldas más largas sentiré que deberé ser digna de ellas, y lo seré. Sospecho que entonces ni siquiera podré creer en las hadas, asà que este verano creeré en ellas con todo mi corazón. Me parece que vamos a pasar unas vacaciones muy alegres. Ruby Gillis va a dar una fiesta de cumpleaños, y el mes próximo tendremos el festival de la misión y la excursión de la escuela dominical. Y el señor Barry dice que una noche nos llevará a Diana y a mà al hotel de White Sands a cenar. Allà se cena por las noches, ¿sabe? Jane Andrews fue el verano pasado y dice que es maravilloso ver la luz eléctrica y las flores y las señoras con sus elegantes vestidos. Dice que fue su primera visión de la vida elegante y que no la olvidará hasta el dÃa de su muerte.